III. ¿Inevitable? No del todo

“Lo llevas en los genes” es una expresión que todos hemos oído al menos una vez en nuestras vidas. Adjudicar las capacidades de alguien o el resultado de mucho esfuerzo y trabajo a una especie de talento innato, aunque es pobre e impreciso, es algo que se sigue haciendo. La cosa es: ¿cuánta verdad hay en estas palabras?

Toda la información en la que se basa nuestro organismo en un comienzo está en los genes. Esta información determina la estructura de las proteínas que funcionan como maquinaria en nuestro cuerpo. En definitiva, los genes dicen cómo funcionamos. Este es el dogma del que parte la biología molecular.

 

 

Teniendo esto en cuenta, podríamos decir que dos personas genéticamente iguales tendrían el mismo aspecto en una misma etapa de su desarrollo independientemente de cualquier otra cosa. Esta idea no ha surgido ahora. Películas como “El Sexto Día”, “Géminis” y la inolvidable trilogía sobre las guerras clon de “Star Wars” ya han puesto en la gran pantalla ejemplos de la misma.

 

Poster de “El Sexto Día” extraído de Filmaffinity.

Por desgracia, se alejan bastante de la realidad. Pese a que la influencia de los genes es muy importante, no lo es todo. Hay que tener en cuenta el ambiente en el que el ser vivo crece. Ya saben lo que se dice: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

No todos los genes funcionan de la misma manera. Algunos se expresan de forma constitutiva, es decir, se transcriben a ARN siempre independientemente de las circunstancias ambientales. Otros se expresan dependiendo del ambiente. Temperaturas, ingesta de sustancias y nivel de gasto energético son algunas de las variables que provocan la activación/inactivación de los genes que usamos.

La epigenética, definida a día de hoy como “el estudio de los cambios en los genes transmisibles en la meiosis y la mitosis que provocan un cambio en su función, pero que no conllevan un cambio en su secuencia”, también tiene mucho que decir sobre este tema. Según Bob Weinhold en su artículo de 2006, los cambios epigenéticos pueden ser producidos por sustancias, pero también por la forma en la que se cría a un individuo (demostrado en ratas).

        La suplementación de diferentes compuestos en la dieta de las ratas produce un cambio en el color del pelaje. Fotografía extraída de Weinhold, 2006.

Este hecho es comprobable también si encontramos a dos hermanos gemelos que fueron separados al nacer por algún motivo. Ambos presentan un genotipo idéntico. Los mismos alelos para cada uno de sus genes. Las diferencias aparecen dependiendo de donde se haya criado cada uno, dependiendo de qué han comido durante su desarrollo (por ejemplo) e incluso del tipo de temperaturas y climatología a los que han sido expuestos.

Hasta aquí de lo que hemos hablado mayormente es de fenotipo físico. El aspecto del individuo. Sus características morfológicas, pero, ¿qué ocurre con su psicología? ¿Determinan los genes la forma en la que se comporta un individuo?

Bueno, eso es en lo que se basa el determinismo biológico, una serie de suposiciones que indican que el comportamiento y la personalidad de los individuos vienen dados, exclusivamente, por la biología de los mismos.

Suposiciones como esta son las que se usan para decir que el blanco es más inteligente que el negro y que ciertas etnias (grupos creados a partir de convenciones sociales y que nada tienen que ver con la biología) son más estúpidas que otras. Estas suposiciones son, evidentemente, erróneas. Caer en este argumento no solamente habla del ego de algún biólogo (con una mentalidad un tanto retorcida) con respecto a su materia de estudio, sino también de su total carencia de rigor.

La psicología y la sociología son campos mucho más complejos que creer que el genoma va a marcar cómo funcionan. Muchos se han perdido analizando y filosofando sobre estas cuestiones. Aunque esto es un asunto que da para mucho más, simplemente haré referencia al artículo de 2020 de Raffington y colaboradores. En este estudio se habla de psicología del desarrollo que estudia cómo se desarrollan los humanos psicológicamente mientras crecen. Los investigadores implicados dedican todo este artículo a indicar diferentes técnicas para que los psicólogos contemporáneos puedan incluir la genética en sus análisis, pero en las conclusiones dicen una cosa muy importante que se traduce más o menos así:

“Los investigadores que fallan al reconocer los efectos de los mecanismos sociales a través de los cuales se relacionan la genética y el fenotipo de las personas amenazan con mantener estereotipos muy extendidos. Mientras estudiamos las diferencias individuales en fenotipos psicológicos provocadas por inclinaciones, necesitamos aclarar que las diferencias grupales en asuntos sociales (por ejemplo: las habilidades académicas) provienen de disparidades ambientales (por ejemplo: racismo, sexismo o clasismo), no de diferencias genéticas hipotéticas entre los grupos”.

En resumen, los genes no pueden ser ignorados con respecto al fenotipo psicosocial  de un individuo, pero desde luego tampoco son determinantes. El ambiente en el que nos desarrollamos también tiene mucho que decir.

Al final, como Thanos en sus apariciones en las películas de “Los Vengadores”, los genes están ahí. No pueden ser ignorados. El alcance de lo que determinan es grande, pero también está limitado. Aunque sean la base de lo que somos, sobre ellos se construyen un gran entramado de reacciones basadas en nuestra relación con el entorno, cambiando así por completo lo que somos dependiendo de cómo sea el entorno en el que nos desarrollamos.

Fotografía del chasquido de dedos de Thanos extraída de uno de los pósters de Marvel.

Con esto terminamos el tercer artículo de este conjunto de artículos sobre genética. Concluimos declarando que efectivamente lo que somos lo construye la genética y el ambiente. El uno no es nada sin el otro. Este es importante para hablar del último artículo que aparecerá en el blog en las próximas semanas. En él hablaremos de variedades mejoradas y de cómo podemos mejorar un poquito más el mundo si se unen la agronomía y la biotecnología.

Hasta que ese momento llegue, estad fresquitos que yo me comeré un helado a vuestra salud en cuanto pare de escribir esto. Como siempre encontraréis la bibliografía más abajo. Un abrazo, pero a distancia, que hace calor.

 

Bibliografía

  • Allen, Garland E. “Essay Review: The Roots of Biological Determinism.” Journal of the History of Biology, vol. 17, no. 1, 1984, pp. 141–145, 10.1007/bf00397505. Accessed 11 Nov. 2021.
  • Dupont, Cathérine, et al. “Epigenetics: Definition, Mechanisms and Clinical Perspective.” Seminars in Reproductive Medicine, vol. 27, no. 05, 26 Aug. 2009, pp. 351–357, www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2791696/, 10.1055/s-0029-1237423.
  • Raffington, Laurel, et al. “Polygenic Scores in Developmental Psychology: Invite Genetics In, Leave Biodeterminism Behind.” Annual Review of Developmental Psychology, vol. 2, no. 1, 16 Oct. 2020, 10.1146/annurev-devpsych-051820-123945.
  • Weinhold, Bob. “Epigenetics: The Science of Change.” Environmental Health Perspectives, vol. 114, no. 3, Mar. 2006, www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1392256/, 10.1289/ehp.114-a160.

 

Jorge Sánchez Muñoz – Técnico Especialista en GC Genomics GmbH

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